No se que le pasa a las mujeres maduras, pero últimamente todas vienen a por mí sin que yo haga nada. La última fue mi tía, que vino a mi habitación y hasta se metió en mi cama. Ya sabía que a las mujeres mayores suelen gustarles los jovencitos como yo, pero ignoraba que hasta las de tu propia familia te podían follar. No obstante por mi encantado, un coño es un coño, y si es de una veterana mucho mejor que una jovencita.

Mi tía era una mujer gorda y con un coño peludo que me encantaba, de hecho una vez supe que estaba dispuesta lo primero que hice fue comerle todo su peludo chocho. Después la penetré y me la follé como a una perra en mi cama mientras ella gemía como una loca, desde luego mi polla le encantaba a la zorrita.

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Duración: 06:02
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