Como tantas otras mujeres obesas ella estaba decidida a perder unos cuantos kilos. Se había cansado de llevar colgando tantos kilos de grasa, por lo que se apuntó a un gimnasio. Su enorme culo grasiento no pasó desapercibido para uno de los clientes que estaba en ese momento en el gym, un hombre negro y musculoso acostumbrado a estar allí a todas horas. Él perdió unos minutos en asesorar a aquella grasienta mujer, pero en realidad lo que quería era meterle su gran polla en su gordo coño.

Por eso tras estar un rato jugando en las máquinas decidieron ir a casa del hombre. Nada más llegar la guarra ya le estaba mamando la polla, parece ser que lo estaba deseando. Pronto la estaba perforando allí mismo, por delante, por detrás… ese amasijo de carne le ponía muy cachondo, y con razón.

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Duración: 11:00
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