Su padre era un hombre mayor, casi anciano. Además era bastante religioso y siempre se le veía leyendo textos bíblicos. Sin embargo tenía una tentación, como todo humano. Y para él su máxima tentación era su propia hija, la cual le volvía loco. Pero por cosas de la vida la misma jovencita también sentía una inexplicable e incontrolada atracción sexual hacia el viejo de su padre.
Así pues mientras el hombre estaba tranquilamente leyendo llegó la guarra gordita de su hija, la cual quería su dosis de carne paterna. No tardó mucho en desnudarla, comerle las tetas y follársela en el mismo salón de casa.

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