Comencé a desnudarla y su culo me enamoró. Siempre me han gustado las mujeres de gran tamaño, pero desde luego el cuerpo de aquella tía era perfecto, el que me gustaba en las mujeres. Primero su culazo, un buen par de nalgas grasientas para mi disfrute. La tumbé en el sofá mientras contemplaba sus pliegues de grasa, sus enormes tetas y su gordo coño. No pude evitarlo y se lo comí entero, tenía un chochito muy mojado, me encantaba. Mientras le hacía el cunilingus solo podía pensar en el momento en el que le metiera la polla.

La cerda no se hizo mucho de rogar, al poco le abrí las piernas y le metí mi verga dentro de su vagina. Para lo gorda que estaba la zorra se abrió bastante de piernas, fue sorprendente. Fui alternando entre su vagina y su boca hasta que finalmente me corrí dentro de ella.

Detalles del vídeo

Duración: 06:50
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