Ese día en esa esquina luego de trabajar, no pudo pensar que lo que iba a hacer en ese momento, cambiaria tanto a lo largo de su vida. Un tatuaje en una teta que luego fue creciendo porque ella se ponía muy gorda, fue algo que no esperaba. Pero la madurita, más allá de pensar en el futuro, vive el momento y ahora mismo la tetona se come la polla de un chaval porque este tenía ganas de follar con alguna vieja. Obviamente, para ella la moral no es más que algo que está escrito en algún lado pero que no se usa y no duda en abrir las piernas para que le metan la verga dentro de la raja.

Detalles del vídeo

Duración: 08:28
Visualizaciones: 2.270 lecturas