Ella cumplía mis dos principales requisitos para tener sexo, ser obesa y ser una cerda. Esta gorda grasienta era toda una viciosa, le encantaba follar y a mi me gustaba sentirla botando sobre mi, viendo como esas dos enormes tetas se movían también.
Empecé tocándola, besándola y disfrutando de ese enorme cuerpo, y poco después la estaba penetrando por el culo. Era tan cerda que le encantaba el sexo anal, y sabía además que era mi debilidad. Por eso en esta ocasión mientras ella se movía sobre mi yo me movía dentro de su culo follándomela analmente.

Detalles del vídeo

Duración: 08:25
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