Supuestamente esta monja gorda se masturba y se encierra varias horas al día en la celda de aislamiento que hay en el convento para meditar y rezar, aunque la realidad es que aprovecha esos momentos para masturbarse pensando en sus Hermanas. El deseo sexual está demostrado que se puede reprimir, lo que no se sabe es por cuanto tiempo y aunque hay personas que lo hacen de por vida, hay otra parte que no puede y termina cayendo en el pecado. Hay que respetar cualquier punto de vista y cualquier religión, pero yo le recomendaría a esta gordita que cuelgue urgentemente los hábitos y se busque un tío con buena polla que le baje esos terribles calores que sufre…


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