El otro día pensé en mi ex y después de muchos años quedé con ella para recordar viejos momentos. Pues mi sorpresa fue, que aquella chica delgada se había convertido en una gorda descomunal. Todo lo que ganó de peso lo gano también en experiencia. Menuda mamada me pego, su cuerpo sudoroso y su conejo mojado pedía a gritos sentir de nuevo en calor de mi pene. Le metí una buena follada a pelocho a mi gorda.

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