Tenía un problema doméstico y se vio obligada a llamar a su casero, pero la zorra quería que le revisase otras tuberías. Mientras el hombre se ocupaba de la fontanería ella aprovechó para ir al baño y afeitarse su peludo coño. Fue así como la pilló el hombre, que se quedó sorprendido al verla. Pero aun más se sorprendió al comprobar que la vieja ni tan siquiera se ocultaba, no le importaba que la viera.
Sin más se acercó a ella y comenzó a lamer su recién rasurado chochito, mientras la vieja se estremecía de placer.
Fue así como ambos tuvieron aquella aventura sexual, el hombre estaba casado pero no le importó a la hora de follarse a su inquilina.
Los dos se pusieron a follar en el baño y finalmente acabaron en el sofá, les parecía obviamente más cómodo.

Detalles del vídeo

Duración: 10:02
Visualizaciones: 15.284 vistas