Su marido es un hombre de bien, al menos eso dicen todos los que lo conocen. Parece que un señor que puede cuidar a su mujer y trabajar para que nunca le falte, termina llevando esa etiqueta, pero eso no dice que él tenga el amor o la fidelidad de su esposa. Ella tiene cierta necesidades o aficiones que él no es capaz de complacer. Resulta que la vieja gorda siempre tiene apetito por una polla negra y para eso tiene un amante que le da folladas interraciales. Es que su coño es muy caliente y necesita una verga bien grande para poder tener placer, no es su culpa.

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Duración: 11:00
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