Se habían conocido por internet y quedaron en un lugar para verse en persona. Tras reconocerse ambos se gustaron, el único problema es que ella tenía 65 años y el chico tan solo 18. Fueron por la calle como si fuera cualquier otra pareja, alardeando de naturalidad cogiéndose de las manos e incluso besándose en público. Tras un rato decidieron ir a casa de ella para tomar algo. Las intenciones obviamente eran otras, ya que al poco de subir ya estaban follando. La cara de la vieja al sentir esa verga dura dentro de ella era increíble. Gemía, gritaba y se retorcía como nunca había hecho. Ya no era solo porque hacía mucho tiempo que no follaba, sino que tener a un chico joven y vigoroso dentro de ella y saber que era capaz de excitarle la ponía muy caliente.

Detalles del vídeo

Duración: 25:24
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