Su vecina era una chica joven, con dos buenas tetas y rellenita. Muchos chicos pasaban de ella solo por tener cierto sobrepeso, pero a él le ponía eso muy cachondo. Hasta el punto de que un día la invitó a su casa para ver que sucedía. Desde el principio la chica estaba bastante receptiva, le atraía la idea de tener sexo con su atractivo vecino. Además, tampoco es que tuviera un exceso de pretendientes, lo cual es raro porque a pesar de su gordura la tía era atractiva.
Se la folló en el sofá de casa, mientras la gorda retozaba como una cerda él le daba toda su polla metiéndosela hasta el fondo.

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Duración: 06:13
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