No sabía lo que era la vida hasta que lo descubrió. Ella era feliz en cierto modo, porque creía que ya no había nada por descubrir, y decidió aceptarlo y no ponerse a llorar. Un conquistador también tiene que asumir la idea que en algún momento no habrá nada que conquistar y debe sentarse a contemplar sus conquistas. Pero para esta asiática gordita ahora es que quedaba mucho camino que recorrer y lo descubre mientras un negro le atraviesa el coño hasta el fondo. Nunca había sentido una polla tan grande dentro de su raja para ya llego ese día y no quiere dejar de follar.

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Duración: 12:44
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