No le importaba a su sobrino que ella fuera una mujer obesa. Se trataba de su propia tía que fue a pasar unos días a su ciudad. La invitó a unas copas de vino con la idea de intimar con ella. Su idea estaba clara, estaba obsesionado con el culazo de su tía, se la quería follar. Lo que no se imaginaba es que ella fuera tan zorra como para ser la primera en lanzarse. Le sacó la polla de los pantalones y se la comenzó a chupar. Al poco la cerda obesa estaba tirada en el suelo con la polla de su sobrino metiéndosela hasta el fondo.

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Duración: 06:12
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