Llevan años casados y ella ha ido engordando unos cuantos kilos, pero es que a él le gusta así. De hecho es quien la anima a seguir engordando, dice que se pone cachondo y que le encanta. Y no es para menos, esos dos grandes pechos volverían loco a cualquier hombre. Pero además es una mujer muy guapa, por lo que lo tiene todo y su esposo lo sabe.

Algunos maridos desean que sus esposas engorden para que otros hombres no se fijen en ellas, pero este no es el caso. Con cada kilo que ella ganaba el hombre la miraba con mayor deseo sexual, especialmente viendo como creían sus dos melones.

Después de follársela en casa como tantas otras veces acabó corriéndose sobre sus grandes tetas, creo que cualquier tío habría hecho lo mismo.

Detalles del vídeo

Duración: 17:38
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