El pobre hombre nunca pensó que su mujer llegaría a ese punto, pero debió sospechar que pasaría cuando ella empezó a comprar comida rápida todos los días para no cocinar. Obviamente una mujer que no quiere hacer labores del hogar y mucho menos entrar a la cocina, vera alguna repercusión en su peso. Ahora esta vieja y gorda pero la rubia todavía monta como una puta callejera en un viernes por la noche. Básicamente sigue teniendo un coño tan ardiente que al tío no le importa su peso, sino como se come su polla y lo hace correrse.

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Duración: 06:00
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