La jovencita de su dulce vecinita es una auténtica zorra. Cuando sus padres no están en casa no duda en acercarse donde su vecino suele descansar y abalanzarse como una cerda hacia su polla. Sin hablar, sin decir nada, simplemente le ataca dispuesta a hacerle una mamada. El hombre es un viejo, pero la diferencia de edad la pone muy cachonda, hasta el punto de que lo prefiere antes que a cualquiera de sus amigos jóvenes.
El viejo desde luego tiene experiencia y sabe como tratarla, se la folla hasta que al final se le corre dentro de la boca. A pesar de ser tan joven tenía unas buenas tetazas y tantas curvas que volvería loco a cualquier hombre. Los piercings en sus pezones le daban un toque de morbo, y su cara de chica inocente más aun si cabe.

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Duración: 16:48
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