No es nada descabellado que una prostituta se enamore de su cliente, aunque ya os digo que es un caso entre un millón y lo normal desde luego no es eso. A esta gordita si que le hizo “tilín” el madurito que contrató sus servicios aquel día, se notaba que estaba encantado con ella y claro, a cualquier mujer le gusta gustar (valga la redundancia). Por un día no le importó comportarse como si de su pareja se tratara y como excepción le dijo que por unas horas sería su novia, pero que no se acostumbrara….

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