El hombre llega a su casa y se sienta en el sofá sin que nadie le diga nada, sabe que no hay otro macho y ahí y ahora él es el alfa. Literalmente está en su territorio, la rubia rellenita que vive ahí es una infiel y adora montar los cuernos a su marido con este negro. Sobre todo porque tiene una polla bien grande y su esposo es pito corto. Ella no tiene remordimientos por meterse esa verga enorme en su coño porque le da mucho placer, y una zorra no tiene que disculparse por sentir placer, eso es para las mujeres feas que tienen que conformarse con un solo macho para ellas.

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Duración: 05:46
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