Los días de depresión pasaron, ya empezó a ser una mujer feliz y es porque decidió abrirse a la vida. Ella no podía creer como con su peso y tamaño, podía llegar a sentir lo bueno que es estar viva, pero lo hizo luego que dejo de escuchar a su médico que lo único que le decía era que dejara de comer como cerda. Ahora la rubia gigante vive cabalgando una polla dura y su coño no puede estar más satisfecho, siempre tiene una verga clavada en su raja y eso es lo que en el fondo quiere toda mujer. Por eso no le importa que le digan obesa siempre que tenga alguien con quien follar.

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Duración: 09:12
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