La gorda rubia siempre ha tratado de no alejarse de lo básico y elemental. Ella entiende que en muchos casos menos es más, además si algo sirve no hay porque cambiarlo. Lo cierto es que su versión de lencería sexy es una malla, lo demás es lubricante para ponerse aceitosa. Eso hace que el culo gordo que tiene brille es en su esposo lo mismo que azúcar para las hormigas. El tío va con la polla bien firme corriendo a penetrar su coño carnoso. Le da una follada intensa por un buen rato y siempre en posición de perrito, porque es la más efectiva para el placer de ambos.

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Duración: 12:00
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