La jovencita veía como subía de peso y no se preocupó para nada, tal vez esas flacas que adoran reflejar su carencia de atención en las redes sociales se sientan bien pasando hambre, pero para ella la vida no es eso. Le gusta más sentir que la sensación de belleza que le pueda dar la aprobación de un extraño. Y mucho más porque la blanquita gorda puede estar todo el día a cuatro patas clavada por un hombre negro. Le gustan las folladas interraciales y tener una polla negra dentro de su coño es lo máximo para ella. Así que ser obesa no es problema para la putita.

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Duración: 09:12
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