Un día todo cambio y las personas sintieron vergüenza de hacer sus necesidades, entonces por cuestión de sanidad y moral, se pusieron puertas en esos lugares donde antes todos veían lo que pasaba. Pero siguió pasando el tiempo y también llegaron las guarras, como esta rellenita puta que le gusta estar follando en un baño público y no siempre cobra por hacerlo. Algunas veces es solo la necesidad de placer que toca a su puerta y su coño necesita alguna polla metida, por eso se liga a un hombre de la calle y se va con él a follar en cualquier lugar donde esté prohibido hacerlo.

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Duración: 10:49
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