Estaba en el mercado y ese hombre le pidió que la acompañara a su país donde podría comer tres veces al día y no serían bichos raros que ni los buitres pueden digerir. Así que la rellenita china hizo lo que cualquier asiática haría: se fue con él a occidente para ser su esposa. Aunque nadie le dijo que era costumbre ser fiel, así que por eso ella se la pasa todos los días follando con el vecino mientras su marido no está. Habría que hablar con ella y explicarle que su coño no es de la aldea donde vive como en su tierra y que ahora solo debería follar con el hombre que trabaja para alimentarla.

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Duración: 06:06
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