Los gemidos de la cerda de su hermana se escuchaban desde la otra punta de la casa. Estaba disfrutando de una buena masturbación. Mientras tanto él la miraba desde la puerta de la habitación con la polla en la mano, eso le había puesto muy cachondo. La zorra se lo hacía en distintas posturas, y cuando se colocó a cuatro patas para meterse mejor el dildo su hermano no pudo contenerse, entró en la habitación con la polla dura y sin decir nada se la metió.
La chica miró hacia atrás haciéndose la sorprendida, pero sin duda tener una polla dentro era mejor que el dildo. Además, ella sabía que su hermano muchas veces la espiaba.
Luego dicen que las chicas alemanas son frías, pero si ves a esta cerda disfrutar del incesto desde luego cambiarás de opinión. El hecho de que sea barrigona, con un buen culo y tetazas hacía que su hermano no pudiera contenerse mucho, por lo que acabó eyaculando en la cara de la muchacha.

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Duración: 08:00
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