Un obrero descansaba tranquilamente cuando por su lado pasó una vieja algo gorda. El hombre la invitó a sentarse con él, ella descansó su viejo cuerpo a su lado. Pero poco a poco la fue invitando a hacer determinadas cosas, como quitarse la camisa por eso del calor. Ella obedeció, y en cuanto se quiso dar cuenta ya tenía la polla del hombre dentro de ella. La mujer, una vieja viuda, estaba más que feliz de volver a sentir un rabo penetrándola y follándosela. Y aunque fuera en medio de la calle y pudieran ser vistos por cualquiera, su felicidad era lo más importante. Su coño peludo acabó completamente corrido y chorreando semen.

Detalles del vídeo

Duración: 07:10
Visualizaciones: 8.665 vistas