Vale que 200 kilos no son nada si las ganas de tener sexo son mayores. Porque esta rubia piensa de esa forma y cada vez que quiere tener una polla dentro del coño se mueve como si fuese una pluma. La obesa parece una ballena pero tiene un coño tan caliente que todo ese peso es relativo. Ella se quita la ropa y luego tiene una polla en la boca chupándola. Luego ya está lista para su raja y ella se monta a cabalgar con tantas ganas que todo esa celulitis es puro placer para su amante. Ella puede echar un polvazo con su macho sin importarle su peso.

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Duración: 08:07
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