El médico le dijo que estaba en un punto donde tenía que poner un freno a la vida que llevaba si quería vivir una vida más larga y sana. Ella sabe que tiene razón, las rodillas ya le duelen y es difícil levantarse del sofá luego que tiene un rato sentada. Pero cuando su marido le contrata un entrenador personal, ella pensó que sería buena idea estar quemando calorías mientras tenía una polla dentro. Igual suda mucho cuando lo hace, así que debe contar como ejercicio. Aunque sea cierto o falso, la rubia obesa disfruta mucho las folladas que le da el joven, si no adelgaza, al menos es feliz.

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Duración: 06:11
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