Sus vecinos siempre tocan su puerta para ver si ella está bien. La mujer no tiene mascota y tampoco es que le gusta mucho tener las ventanas o cortinas abiertas. Por eso la única forma de asegurarse es toca su puerta. Pero la obesa de 300 kilos no es una mujer sola realmente, porque ella no desprecia un polvo casual con nadie. Cada vez que un hombre le dice que quiere meterle la polla en la boca, ella dice que sí. Lo mismo para su coño y esas ofertas las recibe todos los días y en todo el día. Por eso es que no tiene tiempo para socializar.

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