Esta jovencita no podía pagar la mensualidad a la gorda de su casera. Pero sabiendo que ella la miraba con ojos de deseo se le ocurrió ofrecerle sexo a cambio. La vieja ni se lo pensó, pillar a una jovencita así, carne fresca para una anciana como ella.

Allí mismo en la cama de la jovencita se la comió entera. Le chupó las tetas, su coño haciéndole un cunilingus y disfrutó como hacía muchos años no disfrutaba de una mujer. Una muestra de que a pesar de los años y de los kilos de más siempre se puede aspirar a una tía jovencita, aunque sea con dinero de por medio.

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