Un hombre sube al altar jurando amor eterno, pero es un contrato que se baja en una mentira, la realidad es otra y por ende, el mismo debería ser carente de toda validez. Se entiende que nada es eterno y por eso mismo nadie puede jurar hacer algo que no se puede hacer, entonces esto exime de responsabilidad a este chaval. Solo porque es casado, no quiere decir que no puede tener a esta morena con tetas gordas montando su polla. Ella misma ha pedido expresamente que él meta su verga dentro de su coño y él considera que es de mala suerte no hacerlo. Y con la suerte no se debe jugar.

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Duración: 07:00
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