Todo iba bien hasta que ella se sacó sus dos grandes tetas ante la cara de asombro de aquél hombre. Se trataba de un tío casado y muy religioso, pero ante la visión de aquellos enormes pechos finalmente sucumbió al pecado. Algo de culpa tuvo la madura, ya que no se cortó a la hora de ponerle sus tetazas en la cara, es complicado resistirse así.

El hombre comenzó a tocarlas y después a lamerlas, lo cierto es que le encantan los melones de aquella gordita. La madura se sentó sobre su rabo y comenzó a moverse, a él se le puso la polla bastante dura. Le quitó los pantalones y le empezó a hacer una mamada. Al poco ya estaba metiéndosela en su coño y empujando como un toro. Si su mujer supiera lo que hizo aquél día posiblemente tendría graves problemas, pero él solo pensaba en correrse y en calmar todo el fuego que tenía en su polla.

Es por ello que finalmente sacó el rabo y comenzó a correrse como una manguera encima de las tetas de aquella pervertida madura.

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Detalles del vídeo

Duración: 32:09
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