Fue un día de suerte para ambos conocerse, tanto para la madura como para el chico. Se habían conocido en la calle y no tardaron demasiado en congeniar, por lo que la madura le invitó a su casa. El muchacho dijo que si por supuesto, sabía que esa invitación llevaba consigo la posibilidad de sexo del bueno con aquella vieja tetona. No se equivocaba, nada más llegar a su casa empezó a tocar aquellos grandes pechos, lo cierto es que eran enormes. La fue desnudando y él también se quitó la ropa para finalmente mostrar sus dos cuerpos desnudos.

Le estuvo comiendo su gordo coño un buen rato y luego fue ella la que se comió la joven polla de aquél muchacho, la tenía muy dura y caliente. La gorda se abrió de piernas y él le metió su tranca entera en su mojado coño de madura. Aquella mujer tenía un cuerpo perfecto para follar, pero sin duda sus tetorras le habían obsesionado. Por eso mismo en el momento de eyacular sacó su rabo y le echó toda su leche en ellas.

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Duración: 25:50
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