Su vecina era una mujer obesa, grasienta pero con dos tetas enormes. A pesar de que ella era una mujer madura y el chico más bien jovencito, no tuvieron problema en tener relaciones sexuales. El muchacho no era demasiado experto, pero cada vez que veía a la gorda de su vecina su polla se empalmaba. Al final cuando ella le invitó a su casa sabía que era para follar, pero su obsesión real eran los brutales pechos de la madura. No se cansaba de comérselos incluso cuando estaban follando.

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Duración: 06:14
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