Su madre insiste que hay que mantener cierto orden, como vivimos en una sociedad machista creadas por las mujeres para luego quejarse de los hombres; en vez obligarlo a hacer su desastre, contrata a una madura inmigrante para lo haga. A cambio de un salario mediocre pero que le sirve para comer, la vieja acepta la limosna que le da la vida. Pero el chaval, cual holgazán, descubre rápidamente la sirviente tiene unas tetas muy gordas y que además se puede hacer una paja frente a ella mientras que le de algunos billetes extra. Es su primer día, en el segundo tal vez la pueda follar.

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