La mujer sabe que eso de ser una solterona era algo que se veía muy mal, antiguamente las enviaban a un convento donde tenía que hacer ropa santos y vestirlos todo el tiempo. Parece que a falta de hijos, tenían que adoptar imágenes santas y hacerles vestimentas. Pero hoy en otro día, es otra época y ya eso no pasa. Y mucho menos a esta vecina gorda que aunque es una madurita, ella tiene un coño muy tierno y el chaval que vive al lado está muy feliz de darle una follada mientras su esposa no está. Es bueno tener una zorra para metérsele la polla en los momentos de soledad.

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