Un hombre entra a su casa todos los días, no es el lechero y tampoco vende seguros. Los vecinos se preguntan si es un familiar pero un poco improbable porque se trata de una mujer madura de raza asiática. Pero esta obesa y por eso seguramente no es su amante. Aunque sus vecino saben que su peso hace que sus tetas sean también enormes y eso es algo que algunos hombres no pueden rechazar. Pero la madura solo se complace con pollas largas y por eso precisamente es que este tío entra a su casa, para darle una follada a la coño de la vieja como a ella le gusta.

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Duración: 08:00
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