Ella era una amiga de mi madre, pero al estar en una casa ajena le costaba dormir. Fue a mi habitación donde yo dormía y comenzó a comerme la polla. Puede parecer raro, pero no creo que ningún hombre se despierte enfadado porque le hagan una mamada, y ella lo sabía. Al despertarme allí vi a ese pedazo de hembra madura con su coño mojado, estaba gordita, pero eso me ponía más cachondo aun. No solo me la follé, hasta se la metí por el culo. Al final me corrí en su cara de zorra, ella estaba más que feliz.

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Duración: 29:32
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