Mientras su sobrino dormía ella apareció como una perra en celo dispuesta a reclamar su polla. Nada más entrar fue derecha, agarró su verga y se la metió en la boca. Despertarse mientras te hacen una mamada es algo único, y el chico desde luego no iba a oponerse aunque se tratase de su propia tía.
Después la zorra madura le enseñó sus grandes pechos, su culazo y todo su cuerpo completamente desnudo. Era irresistible verla así, la puso a cuatro patas y comenzó a follársela. Era realmente culona, tenía unos cuantos kilos de más y eso le ponía caliente, siempre le habían gustado las maduras gordas.
Tras estar en su cama follando durante un buen rato finalmente acabó corriéndose en su cara, fue una gran corrida, de esas que no paran… y su cara fue el reflejo de una buena corrida facial.

Detalles del vídeo

Duración: 28:47
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