Su marido es un hombre que desde siempre fue alimentado por el fetiche de la mujer oriental, él no pensaba en otra cosa que no fuese tener una esposa de esa parte del mundo sin saber realmente lo que eso implicaba. Él no tenía ni idea que todas ellas son infieles, pero en el fondo es algo que no le importaba mucho porque ojos que no ven, corazón que no siente. Por eso la gorda asiática pasa muchas horas montando la polla del vecino cuando su esposo no está. Ella sabe que él es un cornudo que está dispuesto a compartir su coño solo para no perderla.

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Duración: 08:34
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