Saliendo del médico donde asiste todos los días para su chequeo diario, se para en una estación de autobuses para ir a su casa. Pero lo menos que quiere la abuela gordita es volver a su hogar donde vive sola y sin nada que hacer. Por eso siempre consigue un aventón, luego se pone un poco morbosa con el chofer para hacer que le dé una follada. Es difícil pensar que alguien se quiera follar a una vieja como ella, pero luego de una mamada de polla, el sentido común se va a la mierda y terminan todos penetrando el coño de la señora hasta que ella está satisfecha.

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Duración: 06:27
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