Ella le esperaba en el sofá sentada y pronto llegó con su polla dura apuntando directamente a las tetazas de aquella madura. Ella sabía lo que tenía que hacer, al fin y al cabo él era un chico joven y solo quería follar. Se sacó sus grandes melones, es lo que más le gustaba al chico, y se puso a jugar con su verga haciéndole incluso una de esas pajas cubanas que solo saben hacer en condiciones las mujeres obesas.

La gorda se tumbó encima de él sin miedo a aplastarlo, lo cierto es que tenía bastante grasa en su cuerpo, pero las maduras así están mucho más buenas. Le chupó las tetas un buen rato hasta que la puso a cuatro patas, ya había disfrutado de sus pechos y ahora tocaba hacerlo con su culazo.

A la madura le van los jovencitos precisamente porque nunca se cansan de follar, siempre tienen ganas igual que ella. Durante un buen rato se la estuvo follando hasta que finalmente no aguantó más, sabía que iba a correrse. Y con una madurita tetona como ella no correrte en sus pechos debería estar penado. Por eso apuntó directamente a esas enormes teta y allí le echó toda su leche caliente.

Detalles del vídeo

Duración: 38:44
Visualizaciones: 50.967 vistas