La cerda lo tenía claro, quería follarse a su joven sobrino. Se trataba de un chico joven y bastante tímido, pero eso hacía que fuera un caramelito mucho más apetecible para su gordo cuerpo. Sentada a su lado no hacía más que intentar seducirle, hasta que metió mano a su paquete y le sacó la polla. La cara del chico demostraba que en realidad no se lo esperaba, pero aun más le sorprendió cuando se la metió en la boca para hacerle una mamada.

Comenzaron a desnudarse, el cuerpo de la madura era muy grasiento, pero eso pone cachondo a cualquier tío. Sus tetas eran gigantescas, y su coño bastante gordo. No tardó mucho en comenzar a lamer esos grandes melones, y después la penetró. Ella gritaba y disfrutaba como una cerda sintiendo la polla del muchacho dentro de su vagina grasienta.

Era curioso la facilidad que tenía de abrirse de piernas a pesar de su gran tamaño, pero eso sin duda merecía la pena. Desde luego la madre del chico nunca se enteró de aquello.

Detalles del vídeo

Duración: 08:27
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