Que se mudara ahí fue casualidad, parece que las mujeres de su antiguo vecindario no la querían porque estaba llevando problemas en los matrimonios de todos. Algo debía tener que hacía que los tíos la buscaran. Pero ahora aquí con sus nuevos vecinos, la inmensa gorda negra lo deja muy claro. Porque ella puede estar follando salvajemente y su peso no importa en ese sentido. Ya que sus grandes tetas hacen el trabajo de calentar a los hombres y luego puede abrir las piernas para que su coño obeso haga lo demás. Ya luego puede tener muchas pollas en el día sin ningún tipo de problemas.

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Duración: 40:01
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