Su padre se fue con la secretaria de la empresa, luego termino en quiebra y quiso volver, pero el daño estaba hecho y no había nada que hacer; el tiempo no se devuelve. Los rencores estaban ahí y no se irían fácilmente; el resentimiento era inevitable y había que aceptar que sería así por siempre. Pero tampoco iba a dejar que su madre sufriera por no tener marido, porque ella era una víctima en todo esto y por eso su hija pasa gran parte del día comiendo el coño de su mamá. La vieja disfruta mucho y mucho más cuando le mete la polla hasta el fondo de la raja.

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