Tiene licencia para no trabajar y recibe dinero del gobierno, además tampoco hace nada en la casa porque se cansa mucho, su marido quiere ser un hombre comprensivo y no la molesta por eso. Aunque cuando se queda sola en la cada la gorda rubia recibe a su amante en la lencería que su marido le ha comprado. Ella abre la puerta y lo mete a la cama matrimonial donde lo hace acostarse, luego de chuparle la polla a su amante y verla bien firma, se monta y cabalga salvajemente. La rubia no tiene problemas cuando se trata de darle placer a su coño.

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Duración: 06:00
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