Sus finanzas no van muy bien, de hecho nunca han sido buenas. Una negra gorda no consigue trabajo fácilmente, mucho menos si tiene que salir de casa. Pero aunque viva en una habitación de hotel, intenta ser feliz con su vibrador de última generación. Por eso el día que entro el ladrón a robar, ella no se preocupó porque no tenía nada que se pudiera llevar. Pero abrió las piernas para que el tío le diera una lamida y no se fuera frustrado. Todo calo al punto de terminar follando con el desconocido quien seguro volverá a diario a meter su polla en ese agujero.

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Duración: 14:13
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