Cuando abrió la puerta y el currante la vio vestida con su mejor y más sexy lencería… el chico ya se imaginó que la zorra quería polla. Y él se la dio, porque una cosa es que ella esté gorda, y otra que no se la fuera a follar. Un coño siempre es un coño, además, la tía no estaba del todo mal a pesar de su evidente sobrepeso. Lo compensaba con dos enormes tetas y un buen culazo. Su gordo coño palpitaba de lo caliente que estaba, no le costó mucho a mi verga entrar dentro de ella.

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Detalles del vídeo

Duración: 25:26
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