A los que nos gusta cocinar en el fondo nos encanta que nuestra chica reconozca nuestras dotes culinarias, pero nos jode mucho que vengan a la cocina para darnos lecciones o para darle el último toque a nuestras recetas porque es como si se pusiesen una medallita. Aparecer por la cocina es algo incauto por su parte ya que en plena creatividad culinaria nos sentimos en cierto modo excitados y en lugar de coger un cazo podemos confundirnos y agarrarles una teta XDDDDD.

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