La madurita estaba bastante caliente. Allí recostada en en sofá con sus dos enormes tetas y toda esa carne y grasa decorando su cuerpo se hacía irresistible. El hombre comenzó a retirar su ropa lentamente. Por supuesto comenzó por sus pechos, aunque al final la dejó totalmente desnuda.

Allí tocaba su gordo coño, se lo comía y la masturbaba. Sin duda a la tía le estaba encantando, así que se quedó totalmente sumisa dejándose hacer. Luego ella le hizo una buena mamada, aunque algo breve.

En cuanto le metió la polla la cerda casi se vuelve loca, estaba tan cachonda que no podía ocultarlo. Se abrió de piernas y las levantó ligeramente para dejarse penetrar hasta el fondo. Finalmente el tío se corrió en su boca, pero seguro que volvería a repetir con ella, como cualquiera.

Detalles del vídeo

Duración: 08:16
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